Hemos recopilado
artículos o estudios teóricos de diversos autores, todos
ellos relacionados con las trabajos de traducción con el fin
de que sirvan de consulta para traductores o para cualquier otra persona
interesada.
Algunas
consideraciones sobre la traducción médica
Malcolm
Marsh
Universidad de Salford
Introducción
Los aspectos y conceptos que este artículo va a examinar son
en su mayoría de tipo práctico más bien que teórico
ya que se derivan principalmente de mi experiencia como traductor profesional
y docente.
1. Definiciones y especialidades
Examinemos en primer lugar exactamente lo que entendemos por medicina
para luego pasar a considerar las consecuencias para la llamada "traducción
médica". Tras enumerar las dificultades y peculiaridades
de los textos médicos me centraré en la descripción
de algunos aspectos concretos, sugiriendo a continuación algunas
recomendaciones metodológicas de tipo práctico para su
solución. Me refiero siempre a la traducción entre los
idiomas español e inglés. El D.R.A.E. define la medicina
así:
Ciencia y arte de precaver y curar las enfermedades del cuerpo humano.
y la Enciclopedia Britannica dice que es:
...the aggregate of scientific fields related to prevention and treatment
of disease, as well as maintenance of health.1
Esta segunda definición nos indica que cuando hablamos de la
medicina no se trata de un único campo sino que constituye un
amplio abanico de áreas y disciplinas afines -cada una muy extensa-
y estrechamente interrelacionadas entre sí. A continuación
se relacionan las principales áreas de la medicina moderna (con
su equivalente en inglés) junto con otras especialidades médicas:
anestesiología
bacteriología
bioquímica
cirugía
dermatología
endocrinología
farmacología (clínica)
fisiología
genética
geriatría
hematología
inmunología
medicina interna
microbiología
obstetricia y ginecología
odontología
oftalmología
otorrinolaringología
patología
pediatría
psiquiatría y neurología
radiología
urología
virología
anesthesiology
bacteriology
biochemistry
surgery
dermatology
endocrinology
(clinical) pharmacology
physiology
genetics
geriatrics
haematology
immunology
internal medicine
microbiology
obstetrics and gynecology
dentistry
ophthalmology
ENT
pathology
pediatrics
psychiatry and neurology
radiology
urology
virology
así como algunas áreas nuevas o aplicaciones especiales:
medicina forense
medicina industrial
medicina nuclear
medicina preventiva
y rehabilitación
medicina tropical
forensic
medicine
industrial medicine
nuclear medicine
preventive medicine
and rehabilitation
tropical medicine
Como se
puede apreciar, no se trata de listas exhaustivas. Por ejemplo, no figuran
entre ellas la enfermería, la medicina familiar, la tecnología
médica y un largo etcétera. Estas relaciones nos permiten
apreciar que, al hablar de la medicina, la extensión del saber
que se pretende cubrir resulta enorme. El primer punto, por consiguiente,
reside en que al referirnos a la traducción médica como
una subcategoría de la traducción científica y
técnica englobamos un campo extensísimo y mucho más
amplio de lo que un traductor -por muy bien preparado que esté-
pueda abarcar. Dicho de otro modo, aún en el supuesto caso del
traductor profesional que se dedicara exclusivamente a la traducción
médica, no podría dominar todas las áreas arriba
mencionadas. De ahí que en la realidad a este nivel descriptivo
todavía estamos lejos de realizar el concepto del traductor especializado,
salvo, quizás en el caso de los traductores de plantilla o institucionales.
2. Tipología
de textos y naturaleza de los textos científicos
Hemos enumerado brevemente las especialidades que nuestra esfera de
interés alcanza. Pero no olvidemos que el traductor trabaja con
textos. Asimismo y al igual que el contenido de la medicina -que se
presenta extenso, complejo y muy especializado- los tipos de texto también
son numerosos. A modo de ejemplo, detallo a continuación tan
sólo diez tipos de texto relacionados con la medicina:
1. anuncios (en todos los medios de comunicación) para específicos,
aparatos ortopédicos, profilácticos, prótesis,
etc.
2. artículos de periódicos, sobre todo, suplementos especializados
3. artículos de revistas médicas
4. certificados médicos (de buena salud, de defunción)
5. informes médicos
6. libros de divulgación
7. libros especializados
8. libros de texto
9. prospectos
10. recetas
Cada uno suele redactarse en un estilo diferente, determinado en gran
medida por la función y el formato que adopta -sin mencionar
las idiosincrasias estilísticas de cada autor-. Haré algunas
observaciones con respecto a los textos y sus funciones más adelante.
Pasemos ahora a una consideración fundamental: en todo mensaje
lingüístico, la forma o la expresión es parte integral
del mensaje. A mi entender, lo que diferencia el lenguaje científico
y técnico del literario reside precisamente en que se encuentran
en polos opuestos del espectro lingüístico en lo que se
refiere a este fenómeno. Me explico: el texto literario explota
al máximo -a veces, hasta más allá de lo permitido
normalmente- los límites de una lengua en todos sus niveles:
fonológico, morfológico, sintáctico, semántico
y pragmático; en cambio, el texto científico -bien escrito,
claro está- busca la claridad por encima de todo ya que las innovaciones
o experimentaciones lingüísticas, el retoricismo, el esperpentismo,
la ostentación o recreación verbal sólo servirían
para distraer u ofuscar al lector. Factores como la ambigüedad
intencionada -empleados con frecuencia en los textos literarios- brillan
por su ausencia en los textos científicos, entre los que hemos
de incluir los médicos.
Si nos detenemos a estudiar en concreto el nivel de la semántica
léxica, tomando los cuatro tipos de significado de palabras y
enunciados clasificados por Cruse (Cruse: 1986) proposicional; expresivo
o emotivo; presupuesto y evocado no se suele encontrar el uso del significado
expresivo o emotivo ni tampoco el evocado en textos médicos;
lo que predomina en la semántica científica es el proposicional.
Me queda tocar algunos puntos metodológicos. Aquí me voy
a limitar a considerar los artículos médicos que aparecen
en revistas médicas especializadas o en revistas de disciplinas
relacionadas. Estos artículos suelen ser escritos por investigadores
que ponen a conocimiento de la comunidad científica sus descubrimientos
bien sea en cuanto a tratamientos o en disciplinas básicas que
amplían nuestros conocimientos de la fisiología, la patología,
etc. o por otros expertos como renombrados cirujanos que describen nuevas
técnicas quirúrgicas. En general podemos decir que este
tipo de texto sigue un formato relativamente fijo, por ejemplo, introducción:
que suele incluir un breve resumen de los conocimientos en esta área;
exposición del experimento o investigación; métodos:
que puede incluir datos sobre aparatos usados o pruebas empleadas; resultados,
y finalmente, conclusiones. En cada uno de estos apartados se encuentra
un porcentaje de lo que podríamos denominar lenguaje formulaico.
El traductor debe familiarizarse con el equivalente en el idioma meta.
3. Medicina y cultura
Otro factor, por lo general, ausente en los textos no científicos
es el elemento cultural. Hoy día la medicina moderna es internacional.
Por supuesto, pueden existir y existen diferencias en lo que concierne
a la distribución de las multitudinarias patologías por
la geografía del planeta. Ahora bien, en general las diferencias
culturales suelen encontrarse a nivel de los pormenores de algunos aspectos
de la terapéutica. Mi colega, el profesor Hickey, cuenta una
anécdota médica del paciente inglés a quien el
facultativo español le había recomendado tomara su medicación
"con leche ligeramente azucarada", instrucción que
resultó un tanto extraño al paciente. Al preguntar éste
al médico el porqué de este procedimiento, descubrió
que los españoles suelen beber la leche con azúcar y no
pocas veces en cantidades abundantes -práctica poco común
en Gran Bretaña.
Si se me permite un breve inciso a esta altura, quisiera referirme a
ciertos rasgos culturales con respecto al lugar que ocupa la medicina
en ambas comunidades lingüísticas ya que a veces, y según
el tipo de texto, pueden verse reflejados en ellos. Tanto en España
como en Gran Bretaña la profesión médica goza de
un alto prestigio aunque la relación médico-paciente no
siempre está clara.
Sin querer entrar en estereotipos nacionales, el español parece
preocuparse más por su salud y no tarda en acudir al médico
en busca del alivio de sus males. Dado que el sistema de Seguridad Social
español ha empleado hasta ahora casi exclusivamente medicamentos
de marca, los pacientes conocen mejor los nombres de los fármacos
que ingieren, suelen leer los prospectos que los acompañan por
lo que se prestan a autorrecetarse así como recomendar o instar
a sus allegados y amigos con síntomas parecidas que tomen los
mismos remedios que ellos. Práctica, esta última, que
puede resultar sumamente peligrosa.
En las Islas Británicas, en cambio, parece que existe lo que
algunos consideran una conspiración entre la profesión
médica y la farmacológica para mitificar sus respectivas
ciencias unido al hecho de que muchos fármacos comunes son adquiridos
y dispensados a granel por la Seguridad Social británica sin
más que el nombre del compuesto químico y la posología.
Por lo visto esta privación de una más amplia información
sobre los fármacos que ingerimos es precisamente para evitar
el peligro descrito en el párrafo anterior.
En resumen, en mi opinión y en términos generales la relación
entre la profesión médica y el paciente tiene consecuencias
para el sistema lingüístico. Por razones que en las que
no podemos adentrar aquí -quizá sociológicas, educativas
y estilísticas- en la lengua escrita el inglés tolera
mejor la mezcla de terminología técnica con el empleo
de vocablos más comunes. Volveremos a este punto más tarde.
4. Escollos de la traducción médica
Ante un texto médico, al traductor neófito le parece que
el problema más acuciante, tras llegar a entender el texto original,
radica en la terminología técnica. En parte, tiene razón.
Cabe señalar aquí, en primer lugar, que la medicina, como
vimos en la primera sección de este artículo, es un campo
del saber extremadamente amplio y multidisciplinar, y en segundo lugar,
que pertenece a las ciencias por lo que sigue unos procedimientos rigurosos
de investigación y verificación. Por consiguiente la terminología
técnica, además de la que podríamos designar específicamente
médica, abarcará vocablos de disciplinas afines tales
como la bioquímica o la microbiología así como
los aparatos, a menudo de avanzada tecnología, empleados en los
experimentos en el laboratorio o en la terapéutica hospitalaria.
En un elevado porcentaje de los artículos médicos aparecen
conceptos y técnicas de la estadística sobre todo en caso
de incluir estudios clínicos bien sean longitudinales o transversales.
No obstante,
en la práctica y a la hora de examinar los frutos de estos traductores
principiantes, mi experiencia indica que no es mayormente la terminología
técnica en lo que más se equivocan. Son dos las razones
principales.
En primer lugar, se debe al simple hecho de que la mayoría de
las palabras especializadas de la medicina se basan, en ambos idiomas,
en étimos latinos y griegos. Una mirada superficial a cualquier
diccionario médico bilingüe, por ejemplo, el de Ruiz Torres
(1980), confirmará esta aseveración. Basta, por lo tanto,
equiparse con unos diccionarios técnicos especializados2 -bilingües
y monolingües- por una parte y, por otra, familiarizarse con unos
conocimientos morfológicos básicos en ambos idiomas. Con
respecto al inglés, existe una excelente publicación (Roberts,
1971) que expone con gran claridad la morfología de la terminología
médica. Por supuesto, consultar textos paralelos en la lengua
meta arroja resultados más fiables y mejores que todos los diccionarios
técnicos.
En segundo lugar, una vez descubierta la terminología correcta,
las variantes suelen ser mínimas y los autores médicos
normalmente optan por una única fórmula para cada concepto
ya que, a diferencia de los demás estilos lingüísticos,
el uso sistemático de la terminología técnica es
uno de los factores determinantes del lenguaje científico. Incluso
el español, que normalmente rehuye la repetición léxica
como defecto estilístico, se atiene a esta norma.
4.1. Dificultades
generales y específicas
¿Cuáles son, pues, las dificultades que suele arrojar
la traducción médica? Podemos dividirlas en dos grandes
categorías: las generales y las específicas. Las generales
son las que parecen inherentes a la traducción entre dos lenguas,
mientras que las específicas se dan exclusivamente en textos
médicos. A mi modo de ver, las que pertenecen a la primera categoría
son las que causan más problemas y las de la segunda las que
a menudo requieren que se recurra a la ayuda de los expertos médicos
o bien en la etapa de comprensión y/o de redacción. Es
decir, discrepo hasta cierto punto con el típico comentario,
por ejemplo, el de Newmark (Newmark: 1988):
However, the central difficulty in technical translation is usually
the new terminology (p.152)
4.1.1. Dificultades generales
A continuación haré un breve repaso de algunas de las
principales dificultades generales que surgen al traducir entre el español
y el inglés. Antes de comenzarlo, no obstante, quisiera recordar
al lector que, además del tipo de texto, sobre el cual el traductor
no tiene control ya que constituye un factor inherente, éste
debe tener en cuenta otro factor de tipo circunstancial, es decir, el
destino de su traducción puesto que afectará a lo que
Hervey y otros (1995:6) llaman, tanto la estrategia a adoptar como el
detalle. Este concepto lo llaman Hatim y Mason (1990: 190) purpose of
translation o sea, el propósito de traducción.
Como ya acabo de señalar, el traductor poco experimentado a menudo
se ciega con dos aspectos: el primero, la lucha por entender el texto
y el segundo, la búsqueda de la terminología especializada
equivalente. Tras superar estos dos obstáculos lingüísticos
no suele prestar suficiente atención a las restantes dimensiones
de su tarea. A nivel de la palabra, el mayor número de problemas
surge con dos clases de palabra: primero, con el artículo determinado,
dado el diferente empleo del mismo en las dos lenguas: el traductor
inglés se presta a emplear el artículo determinado en
su lengua cuando no es requerido por seguir demasiado de cerca el texto
original. En el primer ejemplo escogido de una traducción realizada
por un estudiante subrayo los artículos superfluos en el inglés:
Ejemplo 1:
La mayoría de las primeras penicilinas y de las cefalosporinas
de primera generación son potentes inductores de las enzimas
de la clase 1 a concentraciones subinhibidoras, tales como la cefoxitina
y la imipinema. [texto original]
Most of the early penicillins and the cephalosporins are strong inducers
of the Class 1 enzymes at sub-inhibitory concentrations, as are cefoxitin
and imipenem [texto meta].
Segundo, las preposiciones, de nuevo por lo que Mona Baker (1992: 54)
denomina:
the engrossing effect of source text patterning
es decir, la atracción del uso en castellano, sobre todo por
las restricciones de selección o de colocación. En este
segundo ejemplo apreciamos cómo el traductor aprendiz ha sido
inducido a emplear la preposición in por las restricciones de
selección léxica del español. En cambio el verbo
to spread en inglés rige la preposición over.
Ejemplo 2:
La dosis diaria se repartirá en dos o tres tomas [texto original].
The daily dosage will be spread in two or three doses [texto meta].
Relacionado también con las preposiciones, vemos la predilección
hispánica por las frases preposicionales en vez del empleo de
una preposición simple.
Ejemplo 3:
El examen histológico de ganglios provenientes de pacientes con
sífilis precoz... [texto original]
Histological examination of glands from patients with early syphillis...
[texto meta]
Ejemplo 4:
...el tabaco, ... , no podrá ser consumido por las personas que
asistan o visiten al enfermo, ni siquiera en sectores adyacentes a la
habitación en la que reposa. [texto original]
... those caring for or visiting the patient will not be allowed to
smoke, not even near the sick room. [texto meta]
Para poner fin al apartado léxico, no debemos olvidarnos de los
llamados "falsos amigos". A continuación hago una relación
de unos pocos sacados del apartado del mismo nombre de la publicación
de Mandelbrojt-Sweeney (1994: 77-80):
abortus: no es aborto (abortion) sino feto no viable o engendro
anthrax: no es ántrax (carbuncle) sino carbunco
constipated: no es constipado (a cold) sino estreñido
disorder: en el lenguaje médico habitualmente no significa desorden
sino alteración, trastorno o enfermedad
drug: en castellano se prefiere medicamento, fármaco, o sustancia
farmacéutica a droga, este último se reserva para las
drogas de adicción
expiration: además de expiración (muerte), es también
espiración (acción de expeler el aire respirado)
fatal: en medicina se utiliza generalmente en el sentido de mortal;
en castellano el término fatal carece de este sentido
infant: en medicina no significa infante (niño de menos de 7
años), sino lactante (niño de menos de 2 años)
labour: en obstetricia, parto, no significa labor
parent: no es pariente (relative) sino padre o madre
sane : no es sano, sino cuerdo o sensato
topic: no es tópico (local or external (use)) sino asunto, materia
o tema
A nivel de la oración, en el discurso español parece generarse
y tolerarse oraciones más largas mientras que el inglés
se opone a ellas prefiriendo el punto ante el punto y coma. El traductor
inglés necesita dividir las oraciones prolijas con todas las
consecuencias para la cohesión textual. Por el contrario, el
traductor español a menudo debiera recurrir a la unión
de las lacónicas expresiones inglesas.
Ejemplo 5:
En el año 1971, Fierlafijn administra una dosis de 100 mg, dos
veces por día, después de las comidas principales, durante
tres días consecutivos, siendo esta dosis independiente de la
edad o peso corporal del paciente, obteniendo un 100 por ciento de éxito,
sin efectos secundarios. [texto original]
In 1971, Fierlafijn administered 100mg twice daily after main meals
on three consecutive days. The dosage, irrespective of age and body
weight, was one hundred per cent successful and caused no side effects.
[texto meta]
Finalmente, el siguiente ejemplo, además de ilustrar la diferente
división sintáctica del inglés así como
el desplazamiento de ciertos elementos en la segunda parte de la oración,
demuestra que existe la preferencia de las estructuras pasivas en textos
ingleses comparado con el uso en español de otros mecanismos.
Ejemplo 6:
Definimos a la septicemia como una enfermedad infecciosa, no contagiosa,
provocada por bacterias que, localizadas en un punto del organismo,
se reproducen de manera tal que sobrepasan el umbral límite de
defensa del foco de infección, aparente o inaparente, e irrumpen
por vía hemática, previo desnivel de las reacciones inmunoalegohumorales,
hacia nuevas localizaciones, las cuales actuarán y se desarrollarán,
según la modalidad del órgano atacado y la etiología
de la septicemia, como localizaciones secundarias o metastásicas.
[texto original]
Septicaemia may be defined as an infectious, non-contagious disorder
caused by bacteria located in a particular part of the organism. These
bacteria reproduce to such an extent that they overwhelm the defences
at the source of infection, symptomatic or asymptomatic, and, the allergic
humoral immunity reactions having become imbalanced, are carried by
the bloodstream to other sites. Depending on the type of organ attacked
and the cause of the septicaemia, these sites will act and develop as
secondary or metastatic sites. [texto meta]
4.1.2. Dificultades específicas
Ahora voy a enumerar los rasgos específicos de la traducción
médica entre el inglés y el español. El orden de
los puntos tratados no implica una jerarquía de importancia.
En primer lugar surge la mayor admisibilidad en inglés de la
yuxtaposición de la terminología técnica médica
con la menos técnica; en segundo lugar encontramos un mayor empleo
en español de marcas comerciales para los fármacos en
contraposición con el inglés que utiliza los compuestos
químicos; en tercer lugar, en algunas áreas de la medicina
existen distintas medidas y convenciones entre las dos comunidades;
en cuarto lugar, y asociado a nuestro anterior punto, se encuentran
diferencias en la forma de denominar algunas sustancias químicas;
en quinto lugar entre los dos idiomas hallamos a veces una discrepancia
en la denominación de ciertas enfermedades y síndromes
así como variaciones en la ortografía de algunos nombres
propios. Trataré a continuación todas y cada una de estas
características sugiriendo procedimientos para superar estos
problemas si procede.
Al examinar este primer punto de la mayor admisibilidad en inglés
de la yuxtaposición de la terminología técnica
médica con la menos técnica, hemos de volver a mencionar
la relación entre registro y tipo de texto ya que este factor
se hace más patente en ciertos tipos de textos que en otros.
La diferencia entre los dos idiomas radica en que en inglés se
encuentra el empleo casi exclusivo de la terminología técnica
médica, predominantemente en los textos muy especializados, por
ejemplo en las revistas médicas especializadas, pero en otros
tipos de texto, e incluso en revistas médicas bastante especializadas,
la terminología técnica y la popular se encuentran utilizadas
indistintamente mientras que en español no se suele hallar vocabulario
menos técnico o por lo menos en mucho menor grado en publicaciones
equiparables.
El siguiente ejemplo ofrece las formas técnicas y no técnicas
en inglés de algunas enfermedades:
Ejemplo 7:
epidemic parotitis; varicella; scarlatina, cerebral embolism; tetanus
[terminología técnica]
mumps; chicken-pox; scarlet fever; stroke; lockjaw. [terminología
común]
El segundo punto es interesante ya que a veces causa problemas a los
traductores menos expertos quienes dejan de reconocer como tales los
nombres de las marcas de fármacos. En parte se debe a que no
siempre la tipografía indica este hecho.
Una vez identificados estos términos surge la cuestión
de cómo verterlos al inglés. Si el fármaco lo fabrica
una multinacional existe la posibilidad de que también comercialice
este producto en el mercado inglés, en este caso, a veces la
empresa emplea el mismo nombre o uno muy similar simplemente adaptado
a la fonología del inglés. De todas formas el modo de
resolver este problema reside en consultar una farmacopea española,
o vademécum como se suele llamarlas corrientemente. Estas publicaciones
suelen venir organizadas en varias secciones según las marcas,
los compuestos químicos que contiene el fármaco y los
laboratorios farmacológicos que elaboran estos productos.
Una vez encontrado el fármaco en cuestión, se tiene acceso
al nombre del fabricante. Con esta información se consulta una
publicación equivalente en inglés para establecer si existe
el mismo producto o uno de similares características en el mercado
inglés -The British National Formulary-. En caso de no existir,
se puede buscar otra medicina con la misma composición y sustituirla
o mejor todavía referirse simplemente al compuesto químico
ya que la convención inglesa es la de citar siempre el nombre
del compuesto. A veces viene en un texto una lista de fármacos,
si sólo existieran algunos de estos fármacos en inglés
por razones de coherencia es preferible adoptar esta última solución.
Ejemplo 8:
El analgésico tan popular en España Nolotil no existe
en Gran Bretaña ni siquiera se emplea el compuesto químico
que contiene en ningún producto británico. En este caso
habría que referirse a él mediante su compuesto y quizá
explicar que se emplea como analgésico en España.
Nuestro tercer punto específico se relaciona con algunas discrepancias
existentes entre las convenciones de expresar las medidas de ciertas
pruebas. Este es un problema muy similar a otro que conocerán
los conductores. En Inglaterra se refiere al consumo de carburante en
miles to the gallon mientras que en España se habla de litros
por 100 kilómetros. Para la prueba de la colesterolhemia, es
decir la tasa de colesterol en la sangre, en Gran Bretaña se
suele dar una cifra como por ejemplo, 7,5 ó 8,1 mientras que
en España se emplea factores como 200 ó 125 etc. Conviene
mencionar aquí que, por razones como éstas, en los textos
en los que aparecen resultados de pruebas de laboratorio es preciso
hacer especial hincapié en que el experto médico que revise
el texto traducido debe comprobar la expresión de estos datos.
El cuarto punto, más que una diferencia entre los dos idiomas,
es una llamada al traductor no ducho en la traducción científica
a prestar especial atención a la expresión -sobre todo
simbólica- de algunas sustancias químicas:
Ejemplo 9:
tradicionalmente los símbolos de la fórmula para el ácido
sulfúrico se escribía SO4H2 mientras que en el mundo anglosajón
se transcriben H2SO4.
Ejemplo 10:
Asimismo en castellano aún se emplea el término anhídrido
de carbono mientras que en inglés se expresa con carbon dioxide
aunque el imperialismo científico anglosajón arrastra
el castellano cada vez más hacia dióxido de carbono e
incluso algunos autores emplean bióxido de carbono.
Ejemplo 11:
En física he visto la expresión light ions traducido con
iones de luz cuando el significado era iones ligeros.
Finalmente, quisiera mencionar el hecho de que en algunos casos existen
discrepancias o predilecciones en cuanto a los nombres de ciertas enfermedades,
síndromes e incluso órganos u otras partes del cuerpo
entre las distintas comunidades médicas Esto se debe a veces
al hecho de atribuir su descubrimiento a distintas personas.
Ejemplo 12:
Winslow's pancreas = apófisis unciforme del páncreas
5. Conclusiones
La medicina, o quizá mejor dicho las ciencias médicas,
engloba un área del saber humano extensísima por lo que
se halla dividida en numerosas especialidades. Ningún clínico
puede abarcarlas todas, de ahí que tampoco ningún traductor,
ni siquiera teniendo una formación en medicina, puede aspirar
a dominarlas todas.
Por consiguiente el traductor profesional que se dedique a trabajar
en este campo ha de prepararse bien, con una formación superior
preferentemente en la traductología; documentarse adecuadamente
mediante diccionarios y otras obras de consulta especializadas; consultar
textos paralelos; revisar cuidadosamente su texto meta, sobre todo prestando
especial atención a los puntos generales mencionados en la sección
4.1.1 de este estudio y, finalmente, solicitar a un experto en la materia
traducida que lea la versión final centrándose sobre todo
en los puntos específicos abordados en la sección 4.1.2.
Quien siga estas recomendaciones no realizará una traducción
perfecta, ya que no existe tal cosa, pero por lo menos eliminará
errores y conseguirá una versión aceptable y profesional.
http://cvc.cervantes.es/obref/aproximaciones/marsh.htm