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Hemos recopilado artículos o estudios teóricos de diversos autores, todos ellos relacionados con las trabajos de traducción con el fin de que sirvan de consulta para traductores o para cualquier otra persona interesada. La didáctica de la traducción: desarrollo de la competencia traductora Patrick
Zabalbeascoa Una justificación para la didáctica de la traducción Aspectos generales de la enseñanza y del aprendizaje La naturaleza de la traducción La competencia y la evaluación del traductor 4.1. Competencia
traductora La planificación de la formación del traductor en un plan de estudios de licenciatura 5.1. El
programa y los contenidos de las asignaturas teóricas de traducción:
instrumentales o documentales Una propuesta de un trabajo para alumnos según un modelo de prioridades y restricciones Los factores: análisis del TP y expectativas para el TM 7.1. Análisis
del TP Prioridades globales y locales 8.1. Una
jerarquía de prioridades globales Las restricciones 9.1. Las
restricciones operativas Conclusiones 1. Una justificación para la didáctica de la traducción Uno de los debates más polémicos en nuestra disciplina es la de si el traductor nace o se hace. Aparte de que cada uno de nosotros pueda estar más atraído por una u otra postura, o incluso defenderla abiertamente, hay una serie de consideraciones que merecen una cierta atención. Por ejemplo, si uno cree que el traductor se hace, es decir, que es imprescindible que reciba una formación adecuada antes de poder lanzarse a traducir, y/o una experiencia determinada para poder decir que es un buen traductor, ¿cabe admitir dentro de esta postura que aún a pesar de recibir una misma formación y tener la misma experiencia, las cualidades y la capacidad lingüístico-traductora de cada individuo puedan dar como resultado que unos traduzcan mejor que otros? ¿O es tan extrema la posición que llega a defender que todo el mundo puede traducir de la misma manera y con la misma calidad y velocidad si recibe la misma formación y adquiere la misma experiencia?
En España, el Ministerio de Educación ha dado su respuesta a estos planteamientos con la aprobación de la nueva licenciatura de Traducción e Interpretación y las universidades también han respondido con el reciente incremento sustancial del número de centros que ofrecen este título, tanto en universidades públicas como privadas. Con ello se da a entender que una persona puede, mediante estudios universitarios, formarse como traductor. La implantación de una licenciatura descarta los extremos de la dicotomía antes planteada, o sea que el traductor ni nace sabiendo traducir y teniendo que ser necesariamente bilingüe desde la cuna, ni todo el mundo puede traducir igual de bien una vez que haya pasado un periodo de instrucción o haya sido iluminado en una serie de principios y reglas traductológicas, como si fuera algo parecido a aprenderse el código de circulación para poder sacarse el carnet de conducir. Una licenciatura no se entiende como el final de un camino sino como un empujón para poder seguir por un camino determinado y seguir desarrollándose intelectualmente.
Una vez que se ha tomado la decisión de que es posible formar académicamente a los futuros traductores es necesario plantearse cuestiones metodológicas. En este sentido es de vital importancia no reinventar la rueda pedagógica ni vivir de espaldas a resultados de estudios contrastados y propuestas metodológicas interesantes. Con esto quiero decir que todo proceso de aprendizaje y de enseñanza tiene una serie de factores psicológicos, situacionales y sociales que hay que tener en cuenta. El profesor o diseñador de programas de cursos de traducción no debe tratar la enseñanza de su materia como algo mágico, como ya se ha dicho, ni algo puramente mecánico. Se puede, por no decir que se debe, explotar toda una serie de técnicas y tácticas que han demostrado su utilidad en la enseñanza y didáctica de otras disciplinas. Especial importancia tiene saber recoger y aprovechar las experiencias de las materias más estrechamente relacionadas como la didáctica de lenguas, adaptándolas, evidentemente, a los objetivos y los contenidos de un curso o una licenciatura de traducción.
incentivación y compromiso de los alumnos en el proceso de aprendizaje explicitación, jerarquización y ordenación de objetivos, metodologías y materiales, así como su adecuación a las necesidades y capacidades de los alumnos, individual y colectivamente y diseño y producción de materiales y ejercicios propios enfoque ecléctico y flexible orientado hacia una progresión planificada equilibrio adecuado entre teoría y práctica, así como la optimización de la aplicación de la teoría distribución planificada del tiempo dedicado a explicación, ilustración, práctica, repaso y evaluación equilibrio óptimo entre ejercicios de simulación de la realidad y ejercicios específicos de tipo controlado para mejorar determinadas destrezas una progresión hacia la autonomía de los alumnos, dentro y fuera del aula máxima explotación del contexto pedagógico y los medios disponibles conciencia de la importancia y función de cada curso en su contexto institucional, social y profesional
Dado que no tenemos todavía acceso al conocimiento de los procesos mentales del traductor, aunque ya se están haciendo muchos estudios en esa dirección, lo único que tenemos es la posibilidad de observar el resultado de esos procesos mentales. Uno podría pensar que la única manifestación material de lo que ocurre en el cerebro del traductor son sus traducciones. De esta manera han surgido propuestas de desarrollar metodologías basadas únicamente en el análisis de los textos.
Una vez que tenemos claro que intervienen muchos factores variables en la traducción, podemos plantear que una metodología puede perfeccionarse si se hace un esfuerzo por identificar un número lo más grande posible de factores y tratar de abordarlos en la didáctica de la traducción. Parte de la complejidad de la traducción reside en que es multidimensional; por eso, su estudio es interdisciplinar. La traducción tiene una dimensión lingüística (e interlingüística), pero también tiene una dimensión social y profesional, una comunicativa y cultural, una comercial y editorial, una dimensión pedagógica, una psicológica, una tecnológica y computacional, y probablemente otras. A la dimensión psicológica e intelectual se le da mucha importancia, en principio, pero por falta de conocimiento no hay prácticamente datos aprovechables para aplicar en la didáctica de la traducción.
De todos los factores que pueden llegar a intervenir en una traducción, destaca uno que tiene que atraer necesariamente el interés de cualquier institución que se proponga impartir cursos de Traducción. Este factor es justamente el traductor mismo, más concretamente la competencia traductora, es decir aquellas cualidades que tiene una persona que le permiten traducir. En mi opinión la didáctica de la traducción tiene que tener por objetivo desarrollar y mejorar la competencia traductora, y no limitarse a traspasar una información más o menos normativa, sobre los principios y técnicas de la traducción y luego encargar muchas traducciones huérfanas de contexto y finalidad, simplemente para que los estudiantes vayan cogiendo práctica en esto de la traducción.
Para mejorar el rendimiento y la calidad de las traducciones hace falta algo más que un buen método y una buena formación. La traducción tiene una dimensión social y profesional, como ya se ha dicho, y esto implica que también sería conveniente una labor de concienciación social y laboral para aumentar la calidad de las traducciones. A continuación daré una relación de los posibles ingredientes que creo que constituyen la llamada competencia traductora, entendiéndose que cuanto más se tenga de cada ingrediente más competente resulta uno como traductor. La relación es una propuesta provisional, por lo tanto abierta a ampliación o modificación. Lo que importa es distinguir entre competencia y rendimiento. También es importante darse cuenta de que si se cambian los contenidos de esta relación también tendrían que cambiarse los contenidos de la didáctica de la traducción. Conocimiento consciente (o sensibilidad o intuición exacta) de lo que supone e implica traducir: estar al día de las técnicas, recursos y tipos de ayuda para el traductor. Conocimiento o especial sensibilidad de la naturaleza de (a) fenómenos lingüísticos y comunicativos; (b) las diferencias que pueden llegar a existir entre las lenguas y las culturas, así como la subjetividad de sus perspectivas; (c) una amplia gama de recursos retóricos. Buena formación general académica e intelectual y la experiencia de haber leído una gran variedad de tipos de textos en más de una lengua. La experiencia de haberse relacionado con diferentes tipos de personas en diferentes ambientes, también en más de una lengua y cultura. Educación formal en traducción y en análisis, interpretación y producción de textos sobre todo en la lengua materna incluyendo un componente contrastivo con otras lenguas y otras convenciones textuales y comunicativas. Experiencia como traductor y/o en otros tipos de redacción de textos. Cierto nivel de inteligencia y capacidad de razonamiento lógico e inferencial, junto con una memoria que permita sacar el máximo provecho a todas las experiencias y la capacidad de análisis y otras destrezas necesarias. Es decir, traductor competente es igual a traductor bueno, y un buen rendimiento será directamente proporcional a una buena traducción. 4.2. Factores que intervienen en la evaluación de una traducción: el rendimiento del traductor A continuación detallaré los factores que pueden incidir en el rendimiento de un traductor (positivamente cuanto más tenga de cada y viceversa). Competencia traductora Conocimiento de las variedades concretas de las lenguas del texto de partida, TP, y del TM, las convenciones y los contextos socioculturales, discursos, géneros, el léxico, el iniciador y sus expectativas, los receptores de la traducción y sus expectativas y valores, los temas tratados, etc. Contexto laboral, incluyendo: la existencia y viabilidad de un encargo más o menos explícito, diccionarios, hojas de estilo, bases de datos, textos paralelos y cualquier otro tipo de ayuda documental, personal y material, y, además el plazo de entrega Experiencia previa (cuanto más reciente mejor) en la traducción, redacción o lectura de textos semejantes en algún aspecto Incentivo y motivación Colaboración y corrección por parte de otras personas cualificadas Es decir, el rendimiento y por lo tanto la evaluación de la actuación de un traductor depende de la competencia traductora, pero este factor no es el único parámetro que puede explicar el resultado final de una traducción. Una mayor competencia traductora es el factor que permite que un traductor rinda mejor que otro siempre y cuando todas las variables contextuales y las condiciones materiales sean las mismas para ambos y que ambos tengan el mismo entusiasmo y conocimiento de los temas tratados y del tipo de traducción requerido. Un traductor puede compensar en alguna medida una falta de competencia y mejorar su rendimiento si logra trabajar en condiciones óptimas y muy motivado. 5. La planificación de la formación del traductor en un plan de estudios de licenciatura Una vez que se tiene claro lo que es la competencia traductora y lo que podrían ser sus ingredientes más importantes, un centro que ofrece una licenciatura en Traducción e Interpretación puede estructurar la formación que considere más adecuada en dos niveles. Uno es el plan de estudios que reflejará no sólo las asignaturas de Traducción sino también todas las que, sin ser de traducción propiamente dicha, se consideran instrumentales en el desarrollo de la competencia traductora. Otro es la programación de las asignaturas de Traducción, tanto las teóricas como las prácticas, necesariamente coordinadas entre sí y con las demás asignaturas del plan de estudios. Según los ingredientes de competencia traductora que hemos detallado más arriba, un plan de estudios para una licenciatura de Traducción debería incluir asignaturas de carácter lingüístico y de análisis y producción textual. Las asignaturas instrumentales pueden incluir una introducción a las fuentes documentales, la terminología, los recursos informáticos y las materias en las que el futuro traductor vaya a especializarse, como economía o derecho. También puede haber asignaturas de contenidos culturales y otras de tradiciones literarias. Un plan de estudios de esta naturaleza puede tener presente la formación de licenciados que no sólo sepan traducir, sino que también tengan cierto grado de competencia como lexicógrafos, terminólogos, documentalistas, redactores o correctores lingüísticos, en fin, muchas profesiones relacionadas con un abanico de conocimientos lingüísticos y culturales.
Una cuestión sobre la que todavía no existe un consenso en España es la programación de las asignaturas de modelos lingüísticos para la traducción y teorías de la traducción. Los programas de las asignaturas teóricas estarán influidos por un enfoque centrado exclusivamente en la formación vocacional y profesional o, por el contrario, una formación académica. Dos problemas concretos y relacionados entre sí son, primero, el momento idóneo durante la carrera en el que se deben impartir, y segundo, qué contenidos y orientación deben tener. En parte, estas dudas surgen a causa de la situación misma del campo teórico, donde existen todavía muchas discrepancias. Uno de los problemas más graves es el de la falta de uniformización terminológica. El contenido de la asignatura teórica puede ser documental, es decir, informar de las diferentes corrientes de pensamiento que existen y han existido en la teorización sobre la traducción, o puede tener un enfoque más instrumental a la asignatura y presentar un método de traducción, un modelo de traducción, y unas técnicas de aplicación general. El momento concreto en que se dé esta asignatura determinará en gran medida su contenido. Si se da en el primer ciclo de la licenciatura, parece la asignatura ideal para introducir los factores generales de la traducción y dar una introducción a los términos más comúnmente utilizados, un metalenguaje común con el que poder hablar sobre el objeto de sus estudios y futura profesión.
Las asignaturas metodológicas y prácticas a menudo suelen, o al menos solían, enfocarse presentando a los alumnos una antología de textos para traducir confeccionada según unos criterios poco claros o, por lo menos, criterios que no son fruto de una estrategia combinada de los principios pedagógicos arriba mencionados ni de una noción de competencia traductora diferenciada del rendimiento del traductor. Otro enfoque es el que se organiza alrededor del proceso de elaboración de la traducción, donde el programa no viene definido exclusivamente por la selección de textos sino también por una serie de ejercicios, actividades o proyectos que se intentan llevar a cabo durante el curso. Esta metodología tiene como principio el desarrollo de la competencia del traductor por encima de su rendimiento puntual en una serie de traducciones concretas.
Este trabajo se propone aumentar el conocimiento racional de lo que supone traducir y los factores que intervienen en el proceso. Los factores específicos de cada caso determinado se pueden agrupar en una serie de prioridades u objetivos para la traducción, por un lado, y, por otro, éstas tendrán que ser compatibles con una serie de restricciones u obstáculos o dificultades que, aunque variables en número y tipo, nunca dejan de existir, y son los que impiden que la traducción pueda llegar a tener una total identidad con respecto al original. La presencia ineludible de las restricciones obliga a colocar las prioridades en un orden jerárquico según su importancia. El orden jerárquico es variable en función de la variabilidad de las restricciones. Este trabajo de traducción comentada presenta una guía con las preguntas que el alumno debe hacerse para tener más en cuenta todos los factores y restricciones que influyen en su traducción y diseñar una jerarquía de prioridades adecuada a sus intenciones y a las expectativas de su cliente o sus lectores. Se supone que traductores experimentados también se plantean estas cuestiones, aunque a menudo de manera interiorizada, automática o intuitiva.
Se trata de explicitar de manera sistemática todos los pasos y las cuestiones que surgen en la realización de una traducción. Se establece una jerarquía coherente y realista de prioridades tanto a nivel del texto en su conjunto (prioridades globales) como también a nivel de aquellas prioridades que sólo son operativas en una parte muy concreta del texto y que se justifican por unas circunstancias específicas (prioridades locales), que sólo son operativas sobre uno o varios segmentos del texto. Las prioridades locales pueden parecer contradictorias con las globales, pero no suelen ser más que estratagemas para conseguir algún tipo de efecto especial, y en última instancia sirven a las prioridades globales aunque de forma indirecta. Las restricciones no tienen un valor absoluto ni universal, sino que varían en cuanto a presencia y fuerza. La fuerza depende de la dificultad que se encuentra en superar la restricción. Se procura que los alumnos encuentren las restricciones específicas de cada caso y sepan evaluar las consecuencias de su presencia. Por ejemplo, cada prioridad supone una restricción para la consecución de las demás.
El alumno aprende a establecer jerarquías de importancia primero y, después, intenta reflejarlas mediante un conjunto coherente de soluciones. Es importante resaltar el orden de estas dos fases. El trabajo está dividido en tres grandes apartados: los factores, las prioridades y las restricciones.
Se persigue la producción de un texto según los requerimientos y objetivos del TM que vendrán definidos por las restricciones impuestas sobre el proceso (profesionales, técnicas, legales, socioculturales, etc.), y las prioridades que el traductor decida que han de incorporarse al TM. Se da cuenta de los factores contextuales pertinentes para la realización del TM. ¿Cuál será la razón de ser, la justificación de la traducción y cuál será su función? ¿Qué objetivos se persiguen con ella? ¿Qué relación tendrá con los otros textos de su nuevo contexto? ¿Cuál es la intención del iniciador? ¿Cuáles son las instrucciones del encargo? ¿La traducción se produce en un contexto profesional, académico o personal?
Se hace una descripción del lugar y de las condiciones de trabajo. ¿Dónde se hace la traducción? ¿De cuánto tiempo y de qué medios se dispone? ¿Cuál es el incentivo y la motivación del traductor? ¿El traductor escogido es el idóneo para este encargo? ¿Cuál es su competencia y especialización? ¿Si hay más de un traductor, cómo se van a repartir las tareas? ¿El traductor firmará su trabajo o será anónimo? ¿Quién es el iniciador de la traducción, cómo es y qué expectativas tiene?
Se pregunta por el tipo de acto de comunicación; similitudes y diferencias en las estrategias y normas comunicativas de los dos textos; estudio contrastivo de los factores pragmáticos y discursivos. El contexto del TP, lugar y momento de los primeros receptores: ¿Cómo son los lectores? ¿Qué conocimientos y escalas de valores se les puede suponer? El contexto del TM: ¿En qué coincide y difiere con el del TP?
¿Cuál es el perfil del receptor prototípico, sus conocimientos, sus escalas de valores, las expectativas del receptor del TM y su capacidad de asimilar y apreciar nuevas informaciones o ideas? Hay que saber las similitudes y diferencias de valores socioculturales, normas de cortesía y tabúes entre el receptor del TM y el del TP.
¿Es importante su identidad o se puede clasificar el TP como anónimo? Si el TP no es anónimo, ¿qué factores hay que tener en cuenta? ¿El TP se escribió sólo para ser traducido, o cuando fue escrito podía imaginarse el autor que su texto iba a ser traducido o querer que no fuera traducido?
Se señala todo fenómeno lingüístico (contrastivo entre la lengua del TP y la del TM) relevante para la realización de la traducción: por ejemplo, aspectos léxicos, sintácticos, etc. que tengan o no correspondencia exacta o directa en la otra lengua, además de correspondencias y equivalencias engañosas.
A modo de resumen de todo lo anterior, se señalan muy brevemente las diferencias contextuales o comunicativas más importantes.
El siguiente apartado de cuestiones sirve para ordenar las prioridades concretas de una traducción determinada, tanto a nivel global como local.
En este punto se hace una lista de las características que debe reunir el TM y se colocan en orden de importancia y relevancia en previsión de casos en que no se encuentre una solución que dé respuesta a todas con el mismo grado de perfección. Puede haber algunas prioridades de igual rango. Se trata de comprobar que las estrategias y soluciones no comprometan la cohesión ni la coherencia del TM en los siguientes aspectos: tipo de texto (según el medio, el género, el formato, el lugar de publicación, los temas, etc.), niveles de equivalencia prioritarios.
A continuación enumeraré las preguntas que se pueden hacer para caracterizar un texto y asignarle un género o categoría. ¿Cuál es el medio o canal de comunicación (TV, prensa escrita, etc.)? ¿Qué relación hay entre el autor del TP y su audiencia/lector? ¿Cuáles son los temas desarrollados y en qué campo del discurso? ¿Cuáles son las funciones básicas del texto? Describe los casos de connotación, así como las implicaturas, asociaciones, y alusiones a otros textos o discursos, para el TP y el TM. ¿El TM tiene que presentarse como ficción o no, cuál es la verdadera importancia referencial de los hechos, nombres propios y datos? ¿A qué género(s) se acerca más el texto? ¿Cuál es el grado de originalidad y reconocimiento del autor del TP para los lectores de los TP y TM y qué repercusiones tiene este aspecto?
¿Qué características y elementos del TP necesitan conservarse y a qué prioridades del TM corresponden, es decir, qué tipos de equivalencias se incluyen en la jerarquía de prioridades para la traducción? Toma nota de posibles equivalencias que se puedan justificar como no necesarias (o no imprescindibles, no deseadas, etc.), o que estarán en la parte más baja de la jerarquía de prioridades. Equivalente, aquí, significa un aspecto o elemento del TM que con respecto al TP sea igual o lo más parecido posible cuando la identidad total no sea posible. Identifica las equivalencias pertinentes y ordénalas según su importancia relativa: estilo / formato / impacto visual / género / discurso / tono / terminología equivalencia de: respuesta por parte del receptor del TM (efecto equivalente) / funciones / valor pragmático relación entre información nueva y conocida (variable según cada receptor) significado(s) / intención(es) / concepto(s) del autor del TP intertextualidad: relación del TM con respecto a otros textos en la lengua del TP o la del TM y sus culturas respectivas; valor semiótico / áreas de influencia, etc. Un ejercicio anterior a la presentación de este cuestionario puede ser pedir a los alumnos que escriban un texto según una serie de prioridades y condiciones que luego se desvelarán como las posibles prioridades y restricciones para un determinado TP, y ya tendrán hecha casi toda la traducción sin haber echado mano del concepto de equivalencia. 8.4. La elección de las prioridades A continuación hay una serie de prioridades posibles a partir de las cuales el alumno debe confeccionar su jerarquía y cumplirla lo más estrictamente posible a fin de producir una traducción coherente. Debe darse cuenta de que puede expresar sus prioridades en términos de series de equivalencias, o no, según le convenga. Señala las prioridades que son aplicables a tu traducción e incluye otras que consideras que definen mejor el tipo de jerarquía que deseas definir. Ordénalas según su importancia. Variantes a este planteamiento consisten en: (a) dar un número reducido de prioridades a escoger para facilitar la elección; (b) no dar ninguna relación para alumnos que no necesiten orientación.
Igual que el TP (o a diferencia del TP) es una coletilla que se puede añadir a cualquier prioridad y establece cada nivel de equivalencia. El TM requiere un estricto acatamiento a los siguientes factores: (a) el
medio / canal de comunicación Realizar un informe, descripción, narración, o recrear un diálogo... Provocar o evitar (véase más abajo) recuerdos, risas, lágrimas, ira, vergüenza... Advertir / amenazar / avisar / preguntar / insultar /... Instruir / explicar / ejemplificar / clasificar / definir / comparar... Vender / ser popular / predicar / anunciar / hacer público... Ser personal / original / innovador / artístico / idiolectal / dialectal / imitar o recrear el estilo del TP o crear un estilo propio... Dar una imagen respetuosa / educada / simpática / desenfadada... Ser interesante / claro / pedagógico / entretenido / reflexivo... Cumplir con alguna: tradición, costumbre, regla, rito o norma (estilística, social o profesional)... Dar un tono: paródico / escandaloso / sarcástico / cómico... Introducir algunos rasgos distintivos... Ser (o aparentar ser) deliberadamente ambiguo / impreciso / evasivo... Dar al receptor la impresión de que el TM es: una traducción / contemporáneo del traductor del TM Utilizar prosa / verso Utilizar
las mismas: palabras / expresiones / figuras retóricas / disposición
de versos o líneas / frases u oraciones / párrafos / criterios
de puntuación / otras estructuras del TP 8.4.2. ¿Qué hemos de procurar evitar a toda costa? En esta sección preguntamos por prioridades de signo negativo. Evitar incompatibilidades o contradicciones con cualquiera de las prioridades escogidas anteriormente (además, cualquiera de las prioridades pueden llevar la palabra evitar delante); por ejemplo cuanto más alta esté la prioridad de «claridad de expresión» en la escala jerárquica, más importante será «evitar todo tipo de ambigüedad y falta de precisión». Cuanto más alta esté la prioridad «dar un tono muy serio», más importante será evitar connotaciones graciosas, etc. Ir con cuidado de no posibilitar interpretaciones o crear asociaciones no intencionadas: originalidad no aceptable / plagio aparente / ofensas / demasiada redundancia / metáforas accidentales u otras connotaciones involuntarias... Evitar errores estilísticos tales como la ambigüedad no intencionada, la falta de precisión, juegos de palabras inoportunas y, en general, violaciones de normas vigentes.
Descubre la importancia relativa y función de cada elemento y segmento del texto. Descubre el grado de coincidencia o desviación de cada elemento (morfema, lexema, sintagma, oración, párrafo, capítulo, etc.) con el esquema de prioridades globales del TP y estudia las diversas maneras de poder dar cuenta de estas desviaciones en el TM. Decide qué técnicas y tipos de transformaciones se ajustan mejor a las prioridades locales según la escala jerárquica del TM previamente establecido. Corrige ambigüedades y errores del TP si no quieres dar la impresión de que el autor del TP o el traductor se han equivocado. Localiza aspectos concretos del TP que podrían ser «mejorados» en el TM según permitan las condiciones de la traducción. Estudia las consecuencias de pérdidas inevitables o sacrificios voluntarios. Descubre las posibles soluciones que puedan existir para poder compensar en otro lugar del TM elementos o aspectos que se hayan sacrificado en determinado lugar del TP.
9.1. Las restricciones operativas La tercera y última parte del trabajo es una propuesta para estudiar las restricciones. No tiene pretensiones terminológicas y es modificable según las necesidades pedagógicas. Se trata de confeccionar una lista de todas las restricciones que dificultan la realización de una traducción determinada y explicar en qué medida suponen un problema. Para ello tenemos este cuestionario orientativo. ¿Existe un número elevado de prioridades importantes? Escoge alguno(s) para relegarlo(s) y explica las consecuencias de sacrificar cada una de ellas. ¿Hay elementos del TP corregibles en el TM? Decide si se han de mantener o si es más conveniente corregirlos; por ejemplo, faltas tipográficas, estilísticas, ambigüedad... ¿Qué restricciones de tipo normativo hay que tener en cuenta? por ejemplo, normas gramaticales, convenciones estilísticas, libro de estilo, etc. Encuentra ejemplos de dificultades derivados de la connotación, la metáfora y otros tipos de polisemia y recursos estilísticos. Busca soluciones que sean acordes con las prioridades del TM. ¿Qué diferencias hay entre el lector TP y el lector TM, por ejemplo, a nivel de conocimientos, experiencias, intereses y prejuicios? ¿Existen restricciones de tipo técnico en la realización del TM? ¿Faltan medios y material, como bibliografía o informantes? ¿Cómo afecta a la traducción no disponer de todos los medios? ¿Qué problemas hay en el entorno de trabajo? Por ejemplo, falta de incentivos o motivación (poco reconocimiento al trabajo, o el encargo resulta antipático...). ¿Hay algún problema de censura o falta de tiempo? Decide cómo realizar la producción del TM con un mínimo de pérdida de calidad en estas condiciones.
Si se da el caso de que en alguna parte del texto una restricción global está ausente, o ha habido un cambio circunstancial de prioridades, estudia la posibilidad de utilizar soluciones o técnicas que en otras partes del texto estarían desaconsejadas (siempre y cuando sean adecuadas según las prioridades y restricciones todavía activas). ¿Se puede utilizar el TP como fuente de inspiración para encontrar soluciones alternativas siempre que lo permitan las restricciones: por ejemplo, metáforas, chistes, técnicas y recursos estilísticos, o aspectos del original como inspiración para encontrar formas de compensación y expresión? ¿Se pueden utilizar técnicas y soluciones específicas que son o podrían ser exclusivas del tipo de texto en cuestión, con el fin de encontrar modos alternativos de superar ciertas restricciones?
En este estudio he procurado presentar una justificación para una didáctica de la traducción enfocada sobre todo a mejorar la competencia traductora dentro de un contexto universitario. Para ello he distinguido primero entre competencia y rendimiento. Como ejemplo ilustrativo de esta metodología he presentado un trabajo basado en los conceptos de prioridades y restricciones. La finalidad del trabajo es aumentar el conocimiento racional de los factores de la traducción como parte integrante de la competencia traductora. Considero que el conocimiento racional y la sistematización del trabajo es mejor que una competencia que dependa exclusivamente del genio de cada uno y de la intuición del momento. El trabajo se basa en un enfoque variacionista de la traducción y pretende ofrecer una alternativa a lo que algunos llaman método de traducción, dándole un sentido más de acuerdo con la naturaleza variable de todos los factores que intervienen en una traducción. Para mí, un método de traducción no es más que un nombre o una etiqueta que se da a la combinación de una jerarquía de prioridades globales y de una serie de restricciones globales cuando esta combinación resulta ser recurrente para una gran cantidad de traducciones. En el caso de alumnos más avanzados (o incluso traductores experimentados) se puede confeccionar una versión abreviada y personalizada que recoja sólo los datos más relevantes de los factores, prioridades y restricciones, materiales y fuentes disponibles, estrategias y técnicas apropiadas. Podría tener el aspecto de una ficha que incluiría apartados para documentar información identificadora de la traducción como fecha, cliente, tipo de encargo, etc. En un apartado de la ficha reservado a las estrategias, el traductor apuntará métodos generales de análisis del TP; recogida de información pertinente; y producción del TM. El apartado de las técnicas detallará soluciones nuevas y especialmente eficaces en la resolución de problemas específicos y localizados que podrían volver a salir en el futuro o que resultan paradigmáticos. http://cvc.cervantes.es/obref/aproximaciones/zabalbeascoa.htm |
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